BUENAS PRÁCTICAS MEDIOAMBIENTALES

Buenas prácticas para reducir el consumo energético

  • Realizar campañas de información y formación entre los empleados para el ahorro energético.
  • Utilizar equipos de potencia adecuada para ahorrar energía.
  • Utilizar sistemas energéticos alternativos, como sistemas de energía solar, eólica, etc.
  • Programar las actividades para evitar el consumo excesivo de combustible.
  • Sustituir la maquinaria antigua por otra más moderna de bajo consumo.
  • Aprovechar al máximo la luz natural.
  • Aprovechar las corrientes de aire para la refrigeración de las instalaciones.
  • Apagar los equipos y maquinaria mientras no se estén utilizando.
  • En invierno sería suficiente una temperatura de calefacción de 20 ºC en la oficina.
  • Minimizar, en lo posible, la utilización de aire acondicionado, instalando toldos y persianas para evitar la insolación directa. Utilizar el aire exterior para climatizar durante la noche.
  • El mantenimiento adecuado y la limpieza de los sistemas de aire acondicionado prolongan la vida útil del aparato y fomentan el ahorro de energía.
  • Evitar el uso innecesario del alumbrado.
  • Sustituir las bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo.
  • Pueden sustituirse los tubos fluorescentes tradicionales por otros de alto rendimiento. Se obtiene un 10% más de flujo luminoso con menor consumo y mayor vida.
  • Una limpieza de lámparas y luminarias programada dos veces al año implica una reducción del 20% de la energía consumida.
  • Apagar el ordenador cuando no se trabaje en periodos superiores a una hora, y fotocopiadoras, impresoras y faxes durante la noche y fines de semana.
  • Utilizar equipos informáticos energéticamente eficientes y configurar el modo “ahorro de energía” (Energy Star)
  • Configurar el salvapantallas en modo “Pantalla en negro” ya que es el único modo que ahorra energía.

 

Buenas prácticas para reducir el consumo de agua

  • Realizar campañas de información y formación para el ahorro de agua.
  • Evitar goteos. Un goteo continuo puede desperdiciar hasta 20 litros de agua al día.
  • Colocar difusores y limitadores de presión en los grifos.
  • Controlar el agua de limpieza, reutilizándola cuando sea posible y manejándola como residuo peligroso en caso de mezcla con residuos tóxicos.

 

Buenas prácticas en el consumo de papel

  • Fotocopiar e imprimir a doble cara, ya que reduce a la mitad el papel usado.
  • Fomentar entre el personal el uso del correo electrónico para las comunicaciones internas y externas.
  • Utilizar papel reciclado tanto para uso interno como para la publicación de folletos publicitarios o informativos.
  • Reutilizar las caras en blanco de hojas ya impresas, por ejemplo para la recepción de fax.

 

Buenas prácticas en el consumo de productos

  • Atender al criterio ambiental en el aprovisionamiento, mediante la elección de materiales, productos y suministradores con certificación ambiental.
  • Procurar la compra de productos a granel y con el menor volumen posible de envoltorios.
  • No abusar de los productos químicos en las operaciones de limpieza.

 

Buenas prácticas en gestión de la contaminación y los residuos

  • Realizar campañas de información entre los empleados para la minimización y correcta gestión de los residuos y la contaminación.
  • Utilizar productos reciclados o que sean aptos para el reciclaje.
  • Entregar a un gestor autorizado los residuos peligrosos y sus envases, previamente separados e identificados en contenedores habilitados para tal fin.

 

Buenas prácticas en el consumo de combustible

  • Arrancar el vehículo sin pisar el acelerador.
  • Cambiar la marcha con las revoluciones por minuto adecuadas, sin revolucionar mucho el motor.
  • Comprobar mensualmente la presión de los neumáticos. Una bajada de presión de 0,3 bares aumenta un 3% el consumo.
  • Utilizar el aire acondicionado con moderación sobre todo en ciudad puesto que su uso incrementa el consumo hasta en un 20%. La temperatura ideal en el interior del coche se sitúa en torno a los 23oC-24oC.
  • Apagar el motor cuando el vehículo esté detenido durante más de un minuto, siempre y cuando no provoque problemas en el motor de arranque.
  • Mantener constante la velocidad con ayuda del sistema de control de velocidad de crucero.
  • No llevar a cabo acelerones, salvo que la ocasión lo requiera.